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La productividad en la carpintería y la construcción depende del balance entre el avance de corte y el acabado superficial. Al elegir un serrucho, el factor técnico determinante es el TPI (Dientes por Pulgada): un TPI bajo (7 u 8) es ideal para cortes rápidos en maderas estructurales, mientras que un TPI alto (11 o 12) garantiza acabados limpios en molduras, triplay o melamina. En el mercado peruano, la tendencia se inclina hacia hojas de acero al carbono con templado por inducción en las puntas de los dientes, lo que cuadruplica la vida útil del filo frente a los modelos tradicionales. Además, la estabilidad de la hoja es vital; un grosor adecuado evita flexiones no deseadas en cortes profundos, asegurando trayectorias rectas incluso en maderas densas.
Significa que cada diente tiene tres caras de corte rectificadas con diamante. Esto permite que la herramienta corte tanto al empujar como al jalar, reduciendo el esfuerzo físico del usuario en un 50% y logrando un avance mucho más fluido en comparación con el filo sencillo.
Técnicamente, los dientes templados por inducción (que suelen verse de un color azulado o negro en las puntas) tienen una dureza superior a las limas convencionales, por lo que no son reafilables. Su beneficio radica en que mantienen el filo original por mucho más tiempo, siendo la opción preferida para la "chamba" diaria.
La longitud estándar de 20 o 22 pulgadas es la más versátil para obras generales. Si trabajas en espacios reducidos o realizas cortes de precisión en piezas pequeñas, un serrucho de 15 o 16 pulgadas ofrece mayor control y maniobrabilidad.
Para asegurar una herramienta duradera y eficiente, analiza estas especificaciones técnicas: