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La tendencia en elección de repisas se inclina por paneles de melamina de 18mm con cantos de PVC de 2mm (canto grueso), que aseguran una vida útil superior al evitar el pandeo y la filtración de humedad en el aglomerado. Para proyectos de "chamba" pesada en garajes o lavanderías, las estructuras de acero con pintura electrostática son la opción técnica por su resistencia a la corrosión y facilidad de mantenimiento.
Técnicamente, una repisa flotante con soporte invisible de acero soporta entre 10 a 15 kg bien distribuidos, siempre que se instale en una pared de concreto sólido. Si la instalación es en drywall, la capacidad de carga se reduce drásticamente, a menos que el soporte se fije directamente a los parantes metálicos de la estructura interna. Para cargas mayores, siempre es recomendable el uso de escuadras o ángulos de metal reforzado.
Para repisas que superen los 60 cm de largo, la melamina de 18mm es la opción técnica obligatoria. La de 15mm suele flectarse (pandearse) bajo su propio peso con el tiempo. Además, el tablero de 18mm permite un mejor agarre de los tornillos y pernos, garantizando que la estructura no sufra desajustes por vibraciones o manipulación constante.
La clave está en la elección del tarugo. Para ladrillo o concreto, los tarugos de expansión de nylon son ideales. En drywall, es indispensable usar tarugos tipo "mariposa" o "autoperforantes" de metal. Un error común es no verificar el nivel; el uso de un nivel láser o de burbuja asegura que el peso se distribuya uniformemente sobre los soportes, evitando que la repisa trabaje de forma asimétrica y ceda.
Para asegurar una inversión funcional en tu organización, analiza estas especificaciones: